En un pequeño pueblo del Reino Unido, Piedington en Oxfordshire, se llevó a cabo una votación simbólica para rechazar los planes del gobierno de alojar a más de 1200 solicitantes de asilo en una antigua instalación militar.
Los 370 habitantes de la comunidad expresaron su oposición a la llegada de un número de personas que casi cuadruplica su población actual, argumentando el impacto que esto tendría en su sociedad. La movilización se manifestó a través de carteles en contra de los centros de asilo.
Este hecho refleja un rechazo más amplio en Europa hacia los migrantes y solicitantes de asilo, generando un complejo debate social que incluye cuestiones raciales y de resistencia a la integración en diversas ciudades del continente.