El consumo de productos básicos como carne, leche y yerba ha caído drásticamente en el último año, promediando una baja del 11% en bebidas alcohólicas y no alcohólicas. Esta tendencia se condice con los datos generales del sector, mostrando una caída histórica en el consumo per cápita.
Los productores de yerba, en particular, están recibiendo pagos ínfimos, lo que genera una situación dramática. A pesar de esto, el precio de la yerba en góndola ha aumentado, aunque a un ritmo menor que la inflación general.
Supermercados y comercios de lácteos reportan altos costos que no pueden trasladar a los precios finales debido a la baja en las ventas. La inflación en alimentos, según el INDEC, fue del 1.3% en junio, pero esto se debe a la falta de demanda y no a una baja real de precios.