Se reflexiona sobre la frase "si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con Él", enfatizando la unión con Cristo a través de la muerte al pecado y la resurrección a una nueva vida.
Se contrasta la ley de Moisés, bajo la cual el hombre no tendría derecho a nada por ser imperfecto, con la gracia de Dios, que ofrece perdón, sanación y solución a los problemas.
Se destaca que la gracia de Dios actúa a nuestro favor, borrando pecados, curando enfermedades y resolviendo dificultades, permitiendo vivir una vida transformada para la gloria de Dios.