Un grupo de personas busca alojamiento en hoteles japoneses, encontrando dificultades para conseguir habitaciones disponibles.
Se enfrentan a costumbres particulares, como la exigencia de quitarse las botas antes de entrar y la indicación de colocar una almohada bajo el cuello para dormir.
El costo de la habitación es de un dólar por persona, incluyendo comida y baño, lo cual es considerado caro por uno de los viajeros.