Verónica compartió su testimonio de superación tras años de sufrir broncoespasmo y depresión desde la adolescencia. La enfermedad le impedía respirar con normalidad y la angustia la llevaba al aislamiento y la sensación de rechazo.
A pesar de buscar ayuda en personas y boliches, sentía un vacío interior que nada lograba llenar. Fue su mamá quien la invitó a la Iglesia Universal, donde encontró paz y sintió un cambio profundo.
A través de las cadenas de liberación y la búsqueda de la presencia de Dios, Verónica experimentó un renacimiento espiritual. Recibió el Espíritu Santo, lo que le brindó seguridad, alegría y gozo, transformando su inseguridad y complejos de inferioridad.
Aunque persisten las luchas diarias, Verónica afirma que con la dirección de Dios y la paz del Espíritu Santo, puede enfrentar cualquier dificultad. Su decisión de entregar sus frustraciones a Dios y bautizarse marcó el inicio de una nueva vida.