Sabrina Martínez comparte su testimonio de una vida marcada por la violencia, los vicios, el odio y la depresión, llegando a intentar quitarse la vida. Creció en un ambiente familiar disfuncional, con un padre abusivo y una madre maltratada, lo que generó en ella profundos complejos y resentimiento.
Sus experiencias adolescentes y adultas la llevaron a involucrarse en vicios, relaciones tóxicas y una profunda depresión. A pesar de haber concurrido a la Iglesia Universal y recibido el Espíritu Santo, se apartó, volviendo a caer en viejos patrones de conducta y sufriendo de insomnio y miedo.
Finalmente, Sabrina decidió regresar a la Iglesia Universal, encontrando en la palabra de Dios y en la fe un camino de renovación. El versículo "He aquí yo hago nuevas todas las cosas" se convirtió en su guía. A través de este proceso, logró superar la depresión, sanar sus heridas emocionales, restaurar su relación familiar y encontrar paz y felicidad.
Su historia es un llamado a tomar decisiones que transformen la vida, buscando el poder de Dios para superar las adversidades y experimentar una renovación completa.