Un mes después de los devastadores terremotos en el norte de Venezuela, la población de La Guaira y Caracas intenta retomar la normalidad entre el temor y la reconstrucción.
Los residentes viven con miedo a réplicas, y algunos prefieren dormir a la intemperie. En La Guaira, nueve vecinos fallecieron, y la comunidad realizó un homenaje con un rosario.
Una farmacia cercana fue habilitada como albergue para los damnificados. El estado de La Guaira fue el más afectado, declarado zona de desastre y posteriormente militarizado por orden del ejecutivo de Delcy Rodríguez.
El balance oficial cifra en 5.546 los muertos y más de 16.000 heridos.