Se aborda el impacto humano y psicológico del reciente terremoto en Venezuela, destacando el desasosiego y la ansiedad generados en la población. Se hace hincapié en los graves problemas de salud mental que afectan al país, tanto en la zona cero como en el resto del territorio.
Además, se menciona el golpe a la autoestima de los venezolanos, agravado por la diáspora de casi nueve millones de personas y la fragmentación familiar. Se subraya la necesidad de atender a las víctimas y a la población en general, enviando mensajes de esperanza y alentando la posibilidad de reconstruir el país.