Se denuncia el hostigamiento que sufren las personas endeudadas por parte de empresas de cobro. Estas empresas realizan llamadas constantes, envían mensajes y ahora contactan a familiares y amigos para presionar el pago.
Se relata la experiencia de quienes reciben múltiples llamadas diarias, generando un grave problema de salud mental. El hostigamiento incluye la divulgación de deudas a terceros, lo que agrava la angustia de los deudores y puede llevar a situaciones extremas como el suicidio.
Se cuestiona la falta de recursos legales para frenar este tipo de prácticas, que son consideradas criminales. La presión psicológica ejercida sobre los deudores y sus familias es un tema de gran preocupación social.