Existe una creciente tensión y hostilidad hacia los argentinos en España, especialmente después de la final del Mundial de Fútbol. Ana Inés de la Rosa, desde San Sebastián, relata experiencias de miedo y discriminación, como un ataque a un joven argentino en el metro de Madrid.
Los comentarios negativos en redes sociales, tildando a los argentinos de "importadores" y cuestionando su forma de festejar, han escalado a actitudes xenófobas. Se menciona que, a pesar de la histórica relación entre ambos países, el resultado del mundial ha sacado a relucir prejuicios y resentimientos.
Se debate si esta hostilidad es generalizada en toda España o si se concentra en ciertas regiones, como Madrid. A pesar de que Messi es idolatrado en Barcelona, la sensación generalizada es de recelo y envidia, así como críticas infundadas sobre supuestos arreglos en los partidos.
Se hace un llamado a la reflexión sobre esta situación, esperando que la rivalidad deportiva no empañe la hermandad entre ambos países y se analice el clima social en España más allá del fútbol.