Un testimonio de un argentino residente en España describe la hostilidad sufrida tras el Mundial, sintiéndose señalado y discriminado por su nacionalidad. Relata que amigos suyos por miedo a represalias evitaron usar la camiseta argentina en público.
Señala que esta animosidad, antes dirigida a otros grupos, ahora se enfoca en los argentinos, a pesar de que estos se consideran solidarios y hospitalarios, abriendo sus puertas y ofreciendo acceso a servicios públicos como hospitales y universidades gratuitas. Se argumenta que esta percepción negativa contrasta con la realidad de la generosidad argentina.