Se presenta el cementerio de San Sebastián en Salzburgo, conocido como Camposanto, un lugar que alberga las tumbas de personalidades destacadas como Leopold, padre de Mozart, su esposa Constanza, el médico Paracelso y el príncipe arzobispo Wolf Dietrich.
Se destaca la arquitectura del lugar, con galerías alrededor, y se enfoca en la figura de Paracelso, genio, sabio y alquimista del siglo XVI, conocido por sus curaciones y por haber legado sus bienes a los pobres, según reza su epitafio.