Se introduce la idea del "rage bite" o "cebo de ira" en las redes sociales y se cuestiona si este fenómeno es exclusivo de la era digital o si tiene raíces más profundas en el "espíritu de época". Se menciona el nazismo como ejemplo histórico de cómo el odio puede ser agitado y propagado, incluso sin redes sociales, a través de otros medios.
Se argumenta que, si bien las redes sociales pueden ser herramientas para amplificar el odio, el "caldo de cultivo" o la base para que este sentimiento prenda ya existe en la sociedad. Se utiliza la metáfora del martillo para ilustrar que la herramienta en sí no es culpable, sino quién y cómo la maneja, abogando por discutir el control y uso de las redes.