Se destacó el uso de perros entrenados con su olfato para la detección de trufas, un hongo que crece bajo tierra.
Los perros son adiestrados mediante juegos o comida para identificar el olor característico de la trufa, facilitando su localización y cosecha.
Se explicó que la trufa es un cultivo subterráneo y que su identificación requiere de métodos específicos como el olfato canino.