Se reflexiona sobre la tendencia a alimentar teorías conspirativas tras la derrota, lo cual considera una forma de ningunear el orgullo, el agradecimiento y la ilusión generados por la selección. Se enfatiza que el fútbol es un juego donde la pelota puede entrar o no, y que no hay que buscar excusas.
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Las teorías conspirativas ningunean el orgullo por la selección
Tensión: intercambio (30°)
Eje político: Centro