Se descarta la posibilidad de que Gianni Infantino o directivos de la AFA hayan influido en el resultado de partidos de la Selección Argentina. Se argumenta que cualquier intervención de este tipo quedaría registrada por las cámaras y que no existen pruebas de ello.
Se reitera que Argentina perdió porque el rival jugó mejor en el último partido y se critica la especulación sobre conspiraciones, considerándola una falta de respeto hacia los jugadores. Se hace un llamado a aceptar la derrota y a no buscar explicaciones inexistentes.