Julián Weich relató su extensa trayectoria como embajador de UNICEF, destacando que su colaboración comenzó en 1992 tras participar en una cadena televisiva a beneficio de la organización. Desde entonces, ha dedicado 34 años a esta labor, que considera una extensión de su rol como conductor.
Weich explicó que, si bien su labor es voluntaria y simbólica, con un pago anual de un dólar, la relación con UNICEF se consolidó por la satisfacción mutua en el cumplimiento de sus roles. Ha participado en campañas en Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, México y Ecuador, y se ha enfocado en guiar a representantes de otros países en la realización de programas televisivos para recaudar fondos.
Detalló que la clave para un programa solidario exitoso es la transparencia, mostrando cómo UNICEF opera y en qué se invierten los fondos. Aclaró que UNICEF trabaja con los Estados y en la impulsión de políticas públicas, no de forma individual con las personas o casos puntuales, lo que a veces genera incomprensión en el público.
Finalmente, Weich compartió su filosofía de vida centrada en vivir el presente, una práctica que ha cultivado a través de la terapia y la espiritualidad, buscando un equilibrio más sano y dejando atrás la ansiedad por el futuro.