Jenny y Elizabeth planean un paseo al arroyo con la supervisión de la tía Laura, buscando la aprobación de sus padres. Jenny pide permiso a su padre, Thomas, quien se muestra reacio a que Elizabeth lo acompañe, preocupado por su comportamiento y la influencia de Randall.
A pesar de las reticencias de Thomas, la señora Wilder accede a que Jenny acompañe a Elizabeth, confiando en que la cuidará. Se enfatiza la importancia de que las niñas se comporten y obedezcan, aunque se reconoce la naturaleza inquieta de Elizabeth.