La juventud de Coronel Falsolá, Salta, enfrenta un contexto complejo marcado por la falta de oportunidades, la pobreza y el hambre. Muchos jóvenes huichíes viven en una situación extrema de supervivencia, sin saber cuándo tendrán qué comer o si habrá agua disponible.
La deserción escolar es alta debido a la discriminación y la falta de recursos básicos como cuadernos, zapatillas o ropa. La inseguridad y la falta de acceso a una educación de calidad profundizan su vulnerabilidad.
El consumo de drogas y alcohol es una grave problemática, con jóvenes que "andan como zombies" y casos de suicidio y fallecimientos. La falta de oportunidades y la exclusión social los llevan a buscar salidas en el consumo, perdiendo su cultura y cosmovisión.
La estigmatización de las comunidades por el consumo de sustancias agrava la situación, llevando a la pérdida de su identidad cultural y a un ciclo de desesperanza.