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El pecado como causa de maldición; la obediencia como puerta a la bendición

Tensión: discusión (40°)

Se recalca que la causa de la maldición es el pecado y la desobediencia. Si se han abierto puertas al diablo, la maldición se activa. La única forma de romperla es a través del arrepentimiento y la confesión de pecados, no con el simple paso del tiempo.

Se menciona el ejemplo de los israelitas, quienes vivieron bajo maldición por robar a Dios y desobedecer. Sin embargo, al volver a obedecer y traer los diezmos, la maldición se rompió y se activó la bendición de la multiplicación.

Se concluye que la desobediencia atrae maldición, mientras que la obediencia la desactiva. Si se obedece a Dios, las maldiciones no alcanzarán, y la bendición se activará sobre nosotros y nuestra familia.