El impacto de la Selección Argentina de fútbol como unificador social y la posterior "caída a la realidad" económica fueron temas centrales en el análisis.
Se describió el mes mundialista como un "oasis" donde los problemas cotidianos, especialmente los económicos, quedaron en segundo plano, generando un fuerte sentido de pertenencia colectiva. Sin embargo, tras el evento, se evidenció la necesidad de volver a enfrentar la cruda realidad económica del país.
Se planteó que el éxito deportivo ayudó a restituir el tejido social, resquebrajado por el individualismo y la meritocracia exacerbada. No obstante, se advirtió que este efecto positivo puede ser temporal y que la vuelta a la normalidad trae consigo el reencuentro con las dificultades económicas.