La historia de una pareja en Ushuaia que encontró en la pesca artesanal su modo de vida, tras dejar atrás sus profesiones anteriores. Sergio, quien trabajaba en reparaciones navales, y Diana, cuya vocación inicial era otra, se adaptaron a la vida en el sur argentino.
Ella relata cómo llegó a Ushuaia buscando un cambio y se enamoró de la tierra, sin imaginar que terminaría navegando. Él, por su parte, dejó atrás su trabajo en reparaciones navales para dedicarse a la pesca artesanal, un oficio que descubrieron y adoptaron en la Patagonia.
La pareja adquirió una embarcación y se especializó en la pesca de centolla y centollón, respetando las normativas de conservación y tamaños mínimos. Describen la pesca como una aventura, destacando la belleza y los peligros del Canal Beagle, y la importancia de leer el clima y las señales de la naturaleza.
Explican que su método es más de recolección que de pesca tradicional, dejando trampas en el fondo marino y revisándolas periódicamente. El valor de su captura se mide en centollas, a las que llaman "oro rojo". La pasión por el oficio se refleja en el cuidado y amor con el que tratan el producto, desde la captura hasta la cocina.
A pesar de las dificultades y el sacrificio que implica la pesca artesanal, la pareja valora la posibilidad de transmitir este oficio, siempre y cuando se preserve el recurso. Sergio no aspira a ser un gran empresario, sino a mantener un oficio digno y sostenible.