El gobierno cubano ha condenado las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos, calificándolas de "acto de agresión" y "enciones genocidas" con el objetivo de provocar una crisis humanitaria. Estas sanciones, dirigidas a nueve entidades y dos funcionarios, se suman a la profunda crisis que atraviesa la isla, especialmente en el sector energético.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, denunció en redes sociales que EE.UU. intenta imponer un castigo colectivo al pueblo cubano, negando el cerco económico y evidenciando sus intenciones. La situación se agrava con la salida de cadenas hoteleras internacionales y la confirmación de la retención de salarios a profesionales enviados al exterior, evidenciando el impacto de las medidas estadounidenses.