El gobierno cubano atribuye el colapso energético al bloqueo petrolero de Estados Unidos, mientras que Washington busca reformas económicas y apertura a inversiones estadounidenses.
A pesar de autorizaciones para envíos de petróleo desde México y Rusia, las necesidades de la isla no se cubren, y el último envío de crudo fue en marzo. Las sanciones y el bloqueo continúan, sumado a la presión de cubanos en EE.UU. que buscan un cambio de régimen.