Los contratistas rurales argentinos son eficientes por naturaleza, pero aún hay margen de mejora. La falta de infraestructura como mejores rutas y puertos, sumado a la calidad y costo del gasoil y la antigüedad del parque de maquinaria, limitan su rendimiento.
A diferencia de Uruguay, donde se renueva la maquinaria cada 15 años, en Argentina se compra una unidad y se la mantiene por mucho más tiempo. Esto genera una pérdida de puntos porcentuales de rendimiento en las campañas.
Los contratistas compensan estas deficiencias con largas horas de trabajo, esfuerzo personal y familiar, a pesar de las contrariedades y el desgaste que implica estar días enteros en las casillas, lejos de sus familias y expuestos a las inclemencias del tiempo.