El reverendo Alden se muestra impresionado por la rápida expansión de una nueva ciudad a orillas del pueblo, la cual se espera que triplique su tamaño en una semana. Se discute la necesidad de una "cantina" debido a los tres turnos de trabajo diarios y la necesidad de un lugar de esparcimiento para los trabajadores.
Se explica que el campamento y la cantina desaparecerán una vez que las vías y las instalaciones del ferrocarril estén terminadas, buscando asegurar al reverendo que no será un problema a largo plazo.