Se retoma la discusión sobre las frases xenófobas y la inmigración, enfatizando que cada persona debe respetar las reglas del lugar donde reside.
Se critica la actitud de un individuo que, según se afirma, miente deliberadamente y no respeta las reglas, calificándolo de "provocador" cuyo negocio es generar polémica.
Se defiende a los extranjeros que vienen a estudiar y trabajar a Argentina, contribuyendo al país, y se diferencia esta situación de la de quienes buscan aprovecharse del sistema sin respetar las normas.