Se prevé que el verano traiga consigo un aumento de las temperaturas y la posibilidad de inundaciones en el noreste argentino, debido al fenómeno del niño.
Si bien la nieve en la cordillera asegura el suministro de agua, la atención se centra en las provincias del litoral y el norte de Buenos Aires, donde las abundantes lluvias podrían generar situaciones de anegamiento. La combinación de estos factores climáticos genera preocupación ante la posibilidad de desastres naturales.