El fenómeno de El Niño, provocado por el calentamiento anormal de las aguas del Pacífico Ecuatorial, se encuentra en curso y podría fortalecerse. Altera los patrones de lluvia y temperatura en América Latina, generando sequías, olas de calor e incendios en algunas regiones, e inundaciones y deslizamientos en otras.
Expertos advierten sobre la intensidad potencial de El Niño, con altas probabilidades de que sea fuerte o muy fuerte. Históricamente, ha afectado la agricultura, reducido reservas de agua, elevado el peligro de incendios forestales y limitado la generación hidroeléctrica, provocando escasez de energía.