Se profundiza en la xenofobia que estarían padeciendo los argentinos en España tras la final del Mundial. Se mencionan cánticos provocadores en Plaza Mayor y actitudes que generan malestar en la población local, como el no saltar durante el himno español.
Tomás, el corresponsal, explica que estas actitudes, aunque a veces interpretadas como folclore futbolístico, han sido percibidas como una "guerra" por los españoles, generando un conflicto que aún no termina. Se sugiere que la prensa española estaría alimentando estas tensiones, afectando la convivencia.