Se enfatiza la importancia de mantenerse firme en la fe y desarrollar disciplinas espirituales como la comunión con el Espíritu Santo y la meditación en la palabra de Dios para resistir al diablo.
Al someterse a Dios y resistir al diablo, este huirá. Cuando el diablo se encuentra con una vida llena del Espíritu y de luz, no tiene más remedio que huir de la casa, la familia, los hijos y el ministerio.