Nicola Constantino relata que su madre tenía talleres de fabricación de ropa, lo que la inspiró desde joven a diseñar indumentaria. A los 12 o 13 años, ya diseñaba y confeccionaba ropa para su familia y amigas.
Esta experiencia la llevó a trabajar directamente sobre maniquíes, desarrollando volúmenes y diseños audaces característicos de los años 80, lo que considera su formación como escultora.
Junto a su madre, abrieron una boutique en Rosario, donde ella diseñaba y fabricaba las prendas, consolidando su habilidad en el manejo de volúmenes y formas.