Se profundiza en la investigación de la muerte de Yasmín, hija de Lucía Sosa, y se retoman las sospechas sobre el síndrome de Munchausen, donde la madre enfermaría a sus hijos para obtener atención.
La madrina de Yasmín, Edith, relató haber conocido a Lucía y su pareja Javier en un comedor comunitario, y expresó su extrañeza ante la muerte de la beba, a pesar de que la justicia finalmente la absolvió por falta de pruebas de abuso sexual.
Se menciona que en el expediente figuraba la posibilidad de que Lucía Sosa padeciera el síndrome de Munchausen, y que uno de sus hijos fue dado en adopción mientras ella estaba detenida.