Se profundiza la investigación sobre Lucía Sosa, una mujer de 44 años con antecedentes de muertes de sus hijos en circunstancias sospechosas. Se baraja la hipótesis del síndrome de Munchausen por poder, donde la madre provoca enfermedades en sus hijos para acaparar atención.
Sosa ya fue absuelta por la muerte de una hija en 2016, a pesar de que la autopsia reveló cocaína en sangre y signos de abuso sexual. Cuatro de sus hijos le fueron retirados por la justicia debido a maltrato y abandono. La historia se compara con el caso de Soraya Soledad Solano, quien también fue condenada por un caso similar.
Se critica la lentitud y la falta de contundencia de la justicia en estos casos, que a menudo resultan en absoluciones o penas leves, a pesar de la evidencia de negligencia y posible maltrato infantil.