La tradición argentina de la sobremesa, donde el tiempo se estira entre charlas, risas y anécdotas, fue destacada como un arte perfeccionado por los argentinos.
Se describe cómo pueden pasar horas compartiendo una sola copa de vino, hablando de todo y de nada, incluso pidiendo el postre y más vino para prolongar el momento.
Se enfatiza que en Argentina no se trata solo de comer, sino de compartir y vivir la sobremesa, contemplando la grandeza de ser argentino.