El avance de la IA y la computación cuántica enfrenta cuellos de botella en infraestructura, especialmente en el consumo de energía y la producción de memoria. Los data centers requieren grandes cantidades de energía, y la demanda de memoria para IA está elevando los costos de dispositivos electrónicos.
La geopolítica también juega un rol crucial, con la producción de chips concentrada en Taiwán y los esfuerzos de Estados Unidos por reindustrializar el continente. La regulación se vuelve un desafío, ya que puede aumentar las barreras de entrada y beneficiar a las grandes empresas.
Existe una preocupación genuina por la destrucción de empleo debido a la automatización, aunque también surgen nuevos trabajos. La preparación y adaptación de la fuerza laboral son claves para afrontar esta transición.