China expresó su molestia ante los nuevos aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump. Los gravámenes, que oscilan entre el 10% y el 12,5%, se aplican a productos de 60 socios comerciales, incluyendo a China, bajo el argumento de que no hacen lo suficiente para detener el trabajo forzado en sus territorios.
Beijing considera que la medida es unilateral y que una guerra arancelaria no beneficia a nadie. Los nuevos aranceles entraron en vigor este viernes, afectando a varios países americanos. Canadá y Brasil ya han respondido firmemente a la Casa Blanca.
México logró eludir la medida tras negociaciones, pero Canadá, parte del T-MEC, no se salvó. El primer ministro canadiense no descarta represalias. Brasil calificó el arancel de arbitrario e injustificado, acusando a Washington de manipulación.