Se cuestionó la actuación de los funcionarios judiciales ante advertencias médicas sobre maltrato infantil, como en el caso de un niño que sufrió fractura de cráneo.
Se criticó que, a pesar de la evidencia de violencia, el niño fue devuelto a su familia de origen, lo que resultó en más maltrato.
Se planteó la pregunta de qué excusa pondría un funcionario judicial en tal situación, y se comparó con la rápida separación del personal policial ante errores.