Para lograr una masa de tarta crocante y evitar que se humedezca con el relleno, se recomienda un pre-horneado y sellado con clara de huevo. La clara actúa como una barrera impermeabilizante.
Se pinta la base y los bordes de la masa con clara de huevo y se hornea por 3 a 5 minutos a temperatura moderada (180°C). El objetivo es que la clara coagule, creando una capa protectora que impide que el líquido del relleno penetre en la masa.
Se aclara que este paso es crucial para mantener la textura crocante de la base, especialmente si se utilizan rellenos húmedos. La masa no se pincha ni se le añade peso, ya que al no contener levadura ni polvo de hornear, no subirá.