Se recomienda el uso de moldes desmontables para tartas, especialmente aquellos con base desmontable, ya que facilitan el desmoldado y aseguran una presentación prolija. Se aconseja un diámetro de 26 cm como medida ideal, aunque también son funcionales los de 24 cm o 22 cm.
Se sugiere forrar el molde con papel manteca, doblándolo previamente en cuatro partes, para asegurar que la masa cubra perfectamente el fondo y los bordes sin dejar aire entre el molde y la masa. Este método garantiza que la tarta no se desarme al desmoldarla.