Estados Unidos ha tomado la decisión de impedir la venta de crudo iraní, revocando una licencia que expiraba el 21 de agosto.
Esta medida se enmarca en la posibilidad inminente de un ataque de Estados Unidos contra Irán, descrito por Donald Trump como abrumador y superior al ataque inicial del 28 de febrero.
La alarma internacional y las medidas de seguridad en Oriente Medio se han intensificado ante la previsión de este inminente ataque.