El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó en Manila que el principal inconveniente para negociar con Irán es la falta de voluntad de las autoridades iraníes para cumplir los acuerdos.
Rubio señaló que, tras alcanzar un acuerdo a través de mediadores, la delegación iraní regresa a Teherán y el acuerdo es desmentido o modificado por el verdadero centro de poder, concentrado en la Guardia Islámica Revolucionaria.
Se considera que no hay una voluntad específica en las autoridades iraníes para acordar con Estados Unidos, lo que podría ser una estrategia para extender el conflicto o reflejar una profunda fragmentación del poder político en Irán.
El resultado es que Estados Unidos no ha logrado acuerdos sostenidos con Irán, independientemente de si se trata de una estrategia deliberada o de un vacío de poder.