Se debate la existencia de una "conspiración" y "anti-argentinismo" local y externo, que se manifestaría en la previa de eventos deportivos y en la crítica hacia la selección argentina. Se sugiere que hay intereses económicos y políticos que se benefician del mal desempeño del equipo.
Se mencionan las declaraciones de Javier Bardem, quien expresa su identidad española pero también su aprecio por Argentina, y se analiza la mezcla de política y deporte que podría influir en la percepción pública. Se cuestiona la dificultad para aceptar las victorias argentinas y se pide dejar de "ensuciar" al equipo nacional.