Se reflexiona sobre el éxito del público argentino y se critica duramente a los políticos del país, sugiriendo que sin ellos se sería una "cosa muy potente".
Tras el fin del mundial, surge la pregunta sobre si esta euforia futbolística tiene consecuencias en otros ámbitos. Se menciona una conversación sobre cómo tratan a los argentinos en España, citando una nota de Oscar Martínez con Virauto.
Se plantea que, a pesar de que España ganó el mundial, quedó un resentimiento en algunos españoles hacia los argentinos, quienes ahora se sienten "empoderados". Se critica la actitud de los españoles durante la celebración argentina, contrastándola con la alegría desbordante del pueblo argentino.