Se describe una visión del "wokismo" y el progresismo como ideologías que engloban al socialismo y comunismo, criticadas por diversos actores como "sirenes monteros", "pablos de iglesias", "bardem" y "barfakis".
Se argumenta que estas corrientes internacionales, junto con las izquierdas latinoamericanas y el "wokismo" americano, promueven un discurso de desprecio hacia la democracia liberal y los valores judeo-cristianos, representados en este contexto por Argentina, la cual es vista como un modelo exitoso y defensor de Occidente.