Irán, a través de su canciller Abbas Araki, ha declarado que no teme las amenazas de Estados Unidos y no se dejará doblegar por las presiones de Washington.
Araki afirmó que el principal obstáculo para las negociaciones es el enfoque de acoso y el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos, y que Irán no responderá a tácticas de coacción.
El canciller reafirmó el compromiso de Irán con la defensa de sus intereses nacionales y la preservación de sus objetivos en el Estrecho de Ormuz, buscando satisfacer las demandas de su pueblo.