Se profundiza el análisis sobre una presunta campaña de propaganda contra Argentina, identificando tres capas en su desarrollo.
La primera capa se centra en las redes sociales, especialmente Twitter, donde el volumen de menciones hostiles hacia Argentina aumentó significativamente tras el Mundial, superando a otros países.
Se destaca el papel de los algoritmos en la multiplicación del contenido de odio y la participación de cuentas verificadas y asociadas a casas de apuestas, sugiriendo un componente de negocio.
La segunda capa involucra a medios de comunicación occidentales que habrían publicado editoriales críticos contra la selección argentina, incluyendo acusaciones de racismo y referencias a Malvinas.