Se analiza el impacto del aumento de gastos fijos (alquiler, luz, gas, servicios, colegio, expensas) por encima de la inflación, lo que reduce el poder adquisitivo de los trabajadores y afecta el consumo.
Esto se traduce en una menor recaudación para provincias y municipios, limitando su capacidad para políticas públicas. Se menciona una caída real de casi 6 puntos en la recaudación de las provincias de enero a junio de 2026.
El gobierno busca mostrar un superávit fiscal "trucho" a costa de achicar el gasto, lo que impacta negativamente en jubilados (bono congelado), planes sociales (Plan Remediar desaparecido), salud y educación, dejando a la gente sin poder llegar a fin de mes.