Se analiza el impacto de las redes sociales y la desinformación en la percepción de Argentina en el extranjero, especialmente tras el Mundial 2026.
Se descarta la idea de una campaña anti-Argentina o de un sentimiento generalizado de rechazo, atribuyendo las críticas a la polarización y a la ignorancia sobre la historia y la sociedad argentina.
Se resalta la reacción unida de los argentinos ante estas acusaciones, reafirmando la identidad nacional y la solidaridad como valores fundamentales, incluso frente a declaraciones provocadoras como las de Pedro Rosenblatt.