Se advirtió sobre las graves consecuencias de la explotación de tierras sin ningún tipo de condicionamiento por parte de los propietarios extranjeros.
Se mencionó la posibilidad de desmontes, incendios y monocultivo, así como la afectación de recursos hídricos y zonas fronterizas. Se citó la postura de Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, quien se mostró a favor de la venta de tierras a extranjeros, aunque reconociendo la necesidad de cuidar los recursos y a los vecinos.